Hace un par de años en Madrid nació Mecedorama, una fábrica de increíbles mecedoras no sólo por sus diseños, sino por toda su historia. En la manera de hacerlas se integran las enseñanzas de un artesano de la Guajira Colombiana, Rogelio, y las inquietudes de  Lys Villalba, María Mallo y Juanito Jones. El resultado, mecedoras con nombre, elegidas y construidas a medida. El cliente debe elegir primero el prototipo, luego el color de la estructura y finalmente los colores del trenzado. Un proceso que acaba con un modelo original y probablemente con una tarde en modo manta y chocolate caliente al ritmo del balancín.