El vértigo a la hoja en blanco, al lienzo sin pintar y al “érase una vez…” es una sensación con la que no nos queda más remedio que convivir a  los que nos dedicamos a cualquier cosa que implique un proceso creativo.

Hay algo peor: el traslado del lugar de trabajo a un entorno completamente nuevo. No sé si os ha pasado alguna vez, pero cuando llevas tiempo trabajando en un sitio, empiezas a atribuirle extraños superpoderes. De repente esa luz o esa mesa puesta en esa orientación determinada es la culpable de que se te ocurran buenas ideas, de que no te atasques en un diseño o de que al día siguiente, una vez vuelves al mágico lugar, todo sea claro y meridiano.

Llevo 5 años en el mismo lugar de trabajo. Y hoy hemos decidido dar un pasito más. Lo voy a decir: Nos mu-da-mos! Sí! Hommu y Hommu Studio se traslada a otro local.

Y de repente: oh! Dudas! Seré capaz de sacar cosas en ese nuevo lugar? Pensaré mejor allí? Me hago mayor.

Bueno, este post va de lugares que inspiran, a ver si me inspiro yo para el nuevo estudio. Ahi van:

Opción 1: Tener un rincón de “nopuedoparardecrear” está bien si dispones todo en su justa medida. A mi me estresa un poco, por eso.

Opción 2: Ordenar ese rincón.

Opción 3: Montar algo más minimal.

Opción 4: Llegar a un punto medio.

Opción 6: Usar una pared de lienzo.

Opción 7: Soñar, que es gratis.