Ahora que por fin parece que se avecina algo de frío (¡sí, qué pasa, he dicho “por fin”!) las ganas de pasar más tiempo en casa se multiplican por muchísimo. Y eso a su vez funciona como catalizador sobre algunas personas (entre las que me encuentro) y hace que nos entren unas ganas irrefrenables de convertir nuestra casa en una madriguera lo más bonita y confortable posible.

Quizás todo esto de mi amor por los interiores venga de cuando mi madre nos ponía a mis hermanos y a mí, de bien pequeños, a hacer el plano de la casa donde algún día nos gustaría vivir. Abundaban las salas de juegos y las piscinas. A cambio creo que solíamos olvidar la existencia de la cocina y hasta del baño.

Supongo que unas cuantas décadas después mi percepción de casa soñada ha variado algo, pero lo que no ha cambiado es lo mucho que me sigue gustando jugar a ese juego. Y desde que se inventó internet es todavía más divertido, ya que puedes ponerle cara y ojos y colores y texturas a todo lo que antes sólo podías hacer con un garabato con boli bic.

Así que sin más dilación puedo proceder y procedo a enseñaros lo que vendría siendo, a día de hoy, la casa diez bajo mi punto de vista. Cogiendo un poco de allí y otro poco de allá, este es el resultado:

2-kitchens-jessica-helgerson

Dust Jacket Attic

1-white-black-style-photo-hannah-lemholt-

Dust Jacket Attic

pinkseat9

Fryd

randomdec8

Design Sponge

random02_05

Houzz

2ce7d843749e3831d30121ce6d83c4e4

Domino

baño1

Domino